¿Los turistas evitarán Delft por la tasa turística? ¿Preocupación fundada o humo?
¿De verdad los turistas evitarán Delft por una tasa turística que sube 1 o 2 euros por noche? ¿O porque los museos cierran, los festivales desaparecen y la ciudad pierde vida?
En un artículo de Omroep West (también cubierto por NOS), hoteles advierten que subir las tasas ahuyentará a los visitantes. Pero esto es muy corto de miras: hay suficiente evidencia empírica que demuestra que no es así.
Datos en perspectiva
El artículo de Omroep West presenta Delft como si ya fuera muy cara comparada con otras ciudades europeas. Incluso se sugiere que París y Barcelona tienen tasas turísticas más bajas. La realidad es distinta:
- En París, la tasa turística va de 2 a 15,60 euros por persona y noche. La mayoría de los huéspedes en hoteles de 3 y 4 estrellas pagan unos 5-8 euros.
- En Barcelona, la tasa actual ronda entre 5,70 y 7,50 euros para la mayoría de hoteles, y podría subir hasta 15 en el futuro.
Lo que realmente encarece los precios es la subida del IVA nacional que entrará en vigor en 2026 (del 9 al 21 por ciento). Pero esto afecta a todos los hoteles de Países Bajos. Y en cuanto a la tasa turística, Delft no es tan "cara" si miramos a otras ciudades:
- Róterdam: 6,5%
- La Haya: 6,20 euros por persona y noche
- Utrecht: 8,5%
- Ámsterdam: 12,5%
A 4,50 euros, Delft tiene un precio modesto (más sobre la tasa turística en Países Bajos).
¿Entonces no pasa nada?
En Delft, grandes atracciones están cerradas por reformas: el Prinsenhof y la torre de la Nieuwe Kerk. Además, la accesibilidad empeora por el cierre del puente Koepoortbrug.
Esas atracciones suelen motivar a los turistas a visitar Delft y gastar en hostelería y cultura. Si no pueden visitarse, una tasa turística más baja no cambiará las cosas.
Recortes nacionales, decisiones locales
A la cultura se la suele ver como un "hobby de izquierdas" y, por tanto, como una hucha de la que sacar dinero para otros fines. Para festivales y museos, que son clave para el atractivo de muchos destinos, cada vez es más difícil mantenerse a flote.
Esto traslada la responsabilidad a los ayuntamientos. Se enfrentan a la pregunta de cómo seguir siendo atractivos para visitantes y residentes. La tasa turística puede ser una herramienta, pero el debate debe ser más amplio: ¿qué recursos y decisiones se necesitan para que un destino siga siendo atractivo? Los impuestos son un medio, no un fin.
Empieza por los hechos, no por el miedo
Subir o bajar la tasa turística: hay mucha evidencia de que no afecta al número de visitantes. Una subida del IVA sí puede golpear fuerte, y esas preocupaciones son comprensibles. Pero hablemos con datos reales y una imagen ajustada de qué atrae a los visitantes, no con miedo ni comparaciones falsas.