Barcelona prohíbe el alquiler turístico (Airbnb y otras plataformas) antes de 2028. ¿Qué está pasando?
El alcalde de Barcelona señaló que los precios de compra (+70%) y alquiler (+40%) han subido tanto en la última década que, especialmente los jóvenes, sufren la falta de vivienda asequible y se ven obligados a abandonar la ciudad. Barcelona aborda este problema y la prohibición del alquiler turístico es una de las medidas para lograrlo.
1️⃣ La gran pregunta: ¿realmente ayudará?
Mi conclusión es que no. Es cierto que el alquiler turístico ha influido en los precios de compra y alquiler. Pero no podemos olvidar que esto ocurrió en una época donde los tipos de interés se mantuvieron al 0% durante mucho tiempo. Así que la demanda de bienes inmuebles se disparó en los últimos 10 años.
2️⃣ En segundo lugar, y esto no es exclusivo de Barcelona, el modelo de hogares está cambiando rápido.
Sobre todo, los hogares unipersonales crecen a gran velocidad. Un informe publicado por el ayuntamiento en 2018 reveló que entre 1991 y 2011 este grupo pasó del 14,5% al 24,7% de todos los hogares. Un aumento del 70% (y sigue creciendo). En otras palabras: la demanda de vivienda aumenta sin parar.
3️⃣ Y por último (en esta publicación), algunos datos.
Actualmente, algo más de 10.000 propiedades tienen licencia de alquiler turístico. Estas viviendas pasarán al mercado de alquiler (asumiendo que ahora están al 100% como alojamientos turísticos). Según el mismo informe de 2018, la región metropolitana de Barcelona tiene unos 1,4 millones de viviendas residenciales. Así que esas 10.000 viviendas representan solo el 0,7% del total.
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La falta de vivienda (asequible) es un reto en muchas ciudades del mundo, sobre todo en las grandes. Es un problema complejo con muchas variables. La solución va mucho más allá de un post en LinkedIn y yo no he hecho modelos, pero sí puedo decirte que añadir un 0,7% de unidades a un mercado ya muy ajustado y con alta demanda no cambiará nada.
Soluciones rápidas vs. políticas a largo plazo
La mala gestión política, desde las políticas monetarias globales hasta las locales de vivienda y turismo, ha dejado a muchas ciudades en una situación en la que los residentes sufren. La realidad es que no hay soluciones mágicas y prohibir el alquiler turístico es una de ellas. Solo el planeamiento a largo plazo y políticas que busquen esos objetivos pueden cambiar las cosas. Pero en el mundo actual, donde prima la satisfacción inmediata —tanto para políticos como para ciudadanos—, seguimos lejos de dar la vuelta a la situación.